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El falso médico apareció colgado en la casa en la que estaba preso

Hace un año, Infobae reveló la historia de un supuesto profesional que, en medio de la pandemia, fue a atender a un paciente y lo dejó morir -para no ser descubierto- cuando estaba cursando un infarto. El acusado se suicidó estando en prisión domiciliaria. Quién lo controlaba. Qué pasará con la causa

Si el caso de Víctor Alejandro Calvo dejó al descubierto cómo cualquier persona puede morir a manos de quien supuestamente debía asistirlo, la muerte de su asesino revela una nueva falencia del sistema: estaba en prisión domiciliaria, pero salía a la calle sin que nadie lo advirtiera. La policía llegaba hasta la casa, pero se iba cuando no los atendían y la ex pareja, que era la garante de cuidarlo, lo había denunciado por violencia de género y no quería tener trato con él. Casi como una escena de “El secreto de sus ojos”, la mujer le llevaba comida y medicación y evitaba hablarle, pero tenía que soportar sus gritos. A ella, el acusado le dedicó una de las cartas de suicidio.

Lo más irónico es que la única que advirtió que algo así podía suceder fue la viuda de Calvo, el paciente muerto. La mujer, abogada, pidió que revocaran su prisión domiciliaria, sobre todo porque el hombre ya había presentado intento de suicidio y porque su cuidadora lo había denunciado por violencia de género. El Tribunal Oral Criminal, no obstante, que debía juzgarlo, dijo que la mujer podía seguir a cargo porque, según les había dicho, su vida y la de sus hijos ya no estaba en riesgo. El acusado no podía abrir la reja que ella le había puesto.

La visita "médica" a la casa de Victor Alejandro Calvo cuando cursaba un infartoLa visita “médica” a la casa de Victor Alejandro Calvo cuando cursaba un infarto

Víctor Calvo, víctima de un "falso médico", y su esposa Laura FechinoVíctor Calvo, víctima de un “falso médico”, y su esposa Laura Fechino

La encargada de avisar a la policía fue Mara Plastina, la mujer de 42 años que había sido pareja de Olivares García. A ella, el falso médico le mandaba sus videos manejando la ambulancia, quejándose angustiado porque muchos pacientes se le iban. “Hola, recién se me murió de un infarto –decía- Trabaje con él 50 minutos y nada. Todavía no hicimos ningún otro servicio. Tuve que hacer el certificado de óbito y llamar a la policía porque murió en domicilio. Mandame tus angelitos por favor. Gracias”.

Juan Olivares García, el falso médico al que descubrieron cuando atendía un kiosco en EzeizaJuan Olivares García, el falso médico al que descubrieron cuando atendía un kiosco en Ezeiza

La casa en Ezeiza en donde Olivares García cumplía su prisión domiciliaria (imagen Google Maps )La casa en Ezeiza en donde Olivares García cumplía su prisión domiciliaria (imagen Google Maps )

El 22 de diciembre, sin embargo, Plastina llegó a la casa cerca de las 18.30. Había salido a la mañana temprano a hacer la VTV y a comprar comida; después volvió se ocupó de sus dos hijos y de atender el negocio, el kiosco en donde fue fotografiado Olivares García. Pero le llamó la atención que no hubiera ruidos en el cuarto de atrás donde había quedado recluido el falso médico. Entonces se acercó a la construcción del fondo y miró por un agujero que había en la medianera. Ahí vio el cadáver colgado de su ex pareja. No entró. Llamó a la policía. La Unidad Funcional de Instrucción 2 de Ezeiza, con la intervención del Juzgado de Garantías 7, recibió la causa. La carátula del sumario policial decía “suicidio”.

El día anterior, Mara había cruzado apenas unas palabras con Olivares. Le había llevado un ibuprofeno y una gaseosa Manaos. “Dame el vino y no te molesto más”, le dijo Olivares. La mujer se negó y se fue.

Pese a la prisión domiciliaria, Olivares había sido visto a la mañana caminando por el barrio. A la mañana fue a la casa de una vecina. A la tarde, de un vecino. A los dos les pidió alcohol. Cuando se enteró, Plastina llamó al patrullero de la zona. Los controles sobre el cumplimiento de la prisión domiciliaria brillaron por su ausencia.

“No aguanto más tanta pena, tanta pérdida”, decía Olivares en su carta de suicidio. “Yo perdí todo y soy humillado todos los días por Mara Plastina. Se separó de mí y me sacó a mi niño y me da de comer cuando quiere porque dependo de ella. Ya pasó con el negocio y no me lo reconoció. Me humilla todos los días. Todos mis bienes se los dejo a mi hija”. Olivares firmó con su nombre completo y sus dos DNI, el argentino y el chileno. A su hija, que vive en el país trasandino, le dejó la segunda carta. “Mi amor. Sé que estás muy enojada conmigo, sé también que crees que lo merezco pero tú sabes que estoy arrepentido y que te amo como nunca antes amé. Ojalá pudiera volver el tiempo atrás”. Las cartas las escribió antes de quitarse la vida.

Cómo sigue el caso

Con el suicidio de Olivares García, la causa que investiga el homicidio de Victor Calvo queda en jaque. “Este resultado les conviene a todos”, dice Laura Fechino a Infobae. El tribunal oral en lo criminal 14, que iba a llevar adelante el juicio contra el falso médico, se desentendió del caso porque el principal acusado está muerto y dijo que otros jueces deben llevar adelante el debate contra el resto de los acusados. El nuevo tribunal lo rechazó.

Una de las ambulancias de la empresa Urgency Dom, en donde trabajaba el falso médicoUna de las ambulancias de la empresa Urgency Dom, en donde trabajaba el falso médico

El único que tiene el banquillo asegurado es Adalberto José Ochoa Díaz, el colombiano cuya identidad era la que usaba el falso médico. Gracias a los papeles que le dio el colombiano, el falso médico fue contratado por la firma Urgency Dom SRL, desde al menos noviembre del 2020 para trabajar en guardias médicas de 12 horas en ambulancias para emergencias médicas.

El momento en que Victor Alejandro Calvo se desplomó en plena calle (Infobae)El momento en que Victor Alejandro Calvo se desplomó en plena calle (Infobae)

Ahora, las defensas apelarán. A la espera de la revisión de las nuevas situaciones procesales y de qué tribunal oral deberá llevar adelante un futuro juicio, una pregunta sigue latente: en su raid como médico, hubo casi 1.200 historias clínicas firmadas por Olivares García, bajo el nombre de José A. Díaz, que fueron secuestradas en la casa del hijo del principal responsable de la empresa. Catorce de esos pacientes perdieron la vida. ¿Todos estaban destinados a morir?

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