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El futbolista que se volvió stripper para Netflix y ahora hace teatro en la Argentina

  • El español Jesús Mosquera tiene 30 años y jugó en Málaga y Betis.

En Google, al buscar Jesús Mosquera aparece la leyenda “jugador de fútbol profesional”. La descripción está incompleta, o al menos desactualizada. Es que el español dejó hace algunos años su carrera deportiva para probarse como actor. Sin experiencia previa y por un golpe del destino debutó como protagonista de Toy Boy, la serie de Netflix donde interpretó a un stripper que lo catapultó al éxito masivo.

Ahora, dio otro paso en su carrera y se animó a integrar en la Argentina el elenco de Somos nosotros, que va en el teatro Multitabarís Comafi junto a Denise DumasSofía Pachano, Gastón Soffritti y Lionel Arostegui.

“La gente no entiende, se sorprende. Fue un volantazo en mi vida. Cuando coges el timón de un barco y cambias de ruta totalmente”, dice Mosquera sobre su cambio laboral que, asegura, fue el punto de inflexión más importante a nivel personal. “Fue como convertirme en otra persona”, describe.

Hace un mes, el actor de 30 años llegó por primera vez a la Argentina. No conocía el país ni a sus futuros compañeros de elenco, salvo por algún que otro zoom. Un nuevo piletazo.

Fue un argentino el que le había hablado, con nostalgia, maravillas de estas tierras. El mismo que le contagió la pasión por el fútbol. Entre otros equipos, Mosquera jugó en el Málaga, el Athletic de Bilbao, el Betis B y el Antequera

“Desde los cuatro años juego. Cuando mis padres compraron la casa en Málaga, nuestro vecino era argentino, Martín. Y era futbolero. Y ahí empecé a mirar fútbol y a querer jugar todo el tiempo. Jugaba en las calles, en el colegio, pateando latas, piedras, lo que hubiera”.

Y sigue Mosquera: “A veces la pelota era más grande que nosotros. Yo me iba a la calle solo y mi mamá tenía que venir de noche a buscarme porque seguía jugando. Decía que no tenía tarea para seguir pateando y la hacía de noche, a oscuras, para que no me regañaran. Si no entrenaba, me iba al parque. Sólo pensaba en fútbol”.

Jesús Mosquera llegó a la actuación por casualidad: lo vieron entrenando en un gimnasio y le propusieron hacer un casting para Netflix. Foto: Luciano ThiebergerJesús Mosquera llegó a la actuación por casualidad: lo vieron entrenando en un gimnasio y le propusieron hacer un casting para Netflix. Foto: Luciano Thieberger

Vivir por la pelota

-Hasta que dejó de ser un juego para ser tu medio de vida.

-Sí, se volvió una actividad, con entrenamiento, con sacrificio. Mi mamá, mi papá, mi abuelo, mi hermana todos yendo de un lado a otro por los partidos. La familia se sacrificó mucho por mis sueños, por mi diversión, porque era lo que más me gustaba.

-¿Cómo transitaste ese camino a la profesionalización?

Lo sentí muy fuerte, porque de los 10 a los 16 estuve jugando en el Málaga que es un club de primera división, pero estaba en mi pueblo. De ahí me fui a Bilbao. Del Sur al Norte, dos años. Y ya era la adolescencia. Yo llevaba una vida arrítmica a la de mis amigos. Tenía un contrato de formación, ya había una presión. De repente tenía un sueldo similar al de mi padre con 16 años jugando fútbol.

Me recibieron bien, pero de pronto mis compañeros pasaron a ser competencia. Antes todos jugábamos felices, marcabas un gol y otro se alegraba. Llegó un momento que era competencia, y si tú marcas, yo no me alegro. Estás compitiendo con tu compañero. Y ese es el error. Se respira maldad, un entorno hostil. Entonces, claro, ya llega un momento que dices: “Esto ya no es un juego”. Y ahí entendí que había que manejarse de otra forma.

-Y hoy, ¿qué extrañás de estar en la cancha, los vestuarios?

-En estos días viví un momento muy bonito en el teatro y fue el previo. Estar en camerinos es como estar en un vestuario. Calentar con tus compañeros, calentar la voz, el cuerpo… Es como cuando salías, hacías tus estiramientos y calentabas previo al partido. Cuando ya sales a dar tu grito de: “Como venga, vamos, vamos con todo”.

Hay muchas similitudes entre el fútbol y la interpretación. Es un trabajo en equipo.

Jesús Mosquera dice que en el fútbol se respira maldad, un clima hostil. Foto: Luciano ThiebergerJesús Mosquera dice que en el fútbol se respira maldad, un clima hostil. Foto: Luciano Thieberger

-Volvió el fútbol pre-16.

-Sí, claro. Un juego. Es complicado a cierta edad encontrar equipos de trabajo que piensen así. Y estar en uno de ellos en esta obra me fascina. Un maestro argentino un día en clase le dijo a una compañera: “Mirá, esto es como un partido de fútbol. Nosotros podemos hacer análisis de texto, ensayar, como un jugador puede ver 500.000 videos de su rival y conocerlo y saber cómo juega, pero cuando pita el árbitro no sabés para dónde va a salir. Y el teatro es igual.

-¿Cómo es tu personaje en “Somos nosotros” y cómo lo trabajaste?

Ha sido un proceso muy creativo, de escucha sobre todo, porque los directores y escritores habían hecho la función otras veces y sabían muy bien lo que querían. Hay algo en mi personaje que es una desesperación de no entender por qué le cuentan la verdad. Él preferiría que su vida siguiese bajo el silencio, porque hay cosas que él hizo en su momento y se calló.

Lo más complicado fue encontrar el tono para que lo que contáramos no se volviera un drama. Corríamos el riesgo de irnos a un lugar muy denso. Una misma palabra, una misma frase, dicha de un tono u otro es un mundo. Es otra obra diferente.

Jesús Mosquera, en Buenos Aires. está fascinado con hacer teatro en la Argentina. Foto: Luciano ThiebergerJesús Mosquera, en Buenos Aires. está fascinado con hacer teatro en la Argentina. Foto: Luciano Thieberger

Recuerdos de su tierra natal

Jesús habla de Málaga, su tierra, y se le dibuja una sonrisa. Es que por más que su trabajo lo llevó a hacer las valijas desde chico, nunca pasó mucho tiempo sin volver a esa localidad costera, del sur de España.

“Yo vivo en Fuengirola que es casi una ciudad, entre Marbella y Málaga, a 30 minutos de ambos. Vivo en un barrio humilde. Mis papás cuando se conocieron y se casaron, se fueron a Málaga donde nacimos mi hermana y yo. Somos la primera generación de malagueños. Mi casita, era humilde y ahora se ha convertido en una casa más grande porque mi papá es albañil. La modificó toda con ayuda de nosotros, sus amigos y compañeros de trabajo”, dice.

“La construcción es una profesión súper, súper dura, y yo lo escuchaba a él decirlo, hasta que me puse a ayudar y entendí el sacrificio que tenía. Cuando yo veía a mi mamá arrimando con él pensaba: ‘Esta mujer, qué poderío’. Todos trabajamos para hacer nuestra casa así que tiene algo muy especial”, cuenta el actor que, cuando aunque estuvo seis años viviendo en Madrid, nunca pasó más de un mes y medio sin volver a su lugar.

Jesús Mosquera en Toy Boy, la serie de Netflix.Jesús Mosquera en Toy Boy, la serie de Netflix.

“La ciudad me devoraba. Madrid te lleva a un ritmo muy, muy alto y necesitaba quitarme los zapatos, tocar arena y darme un baño en el mar y estar tranquilo”, agrega.

Mosquera como jugador sabía que la actividad tiene fecha de vencimiento. Cuando terminó el bachiller se anotó en Economía, pero no le gustó la carrera. Antes de dejar el fútbol profesional de un día para el otro, pensaba que su futuro iba a estar ligado a la fisioterapia. Tras haber pasado algunas lesiones y recibir ayuda, se imaginaba ayudando a otros jugadores a recuperarse para volver a la cancha.

“Me gustaba mucho ver a una persona que había pasado varios meses lesionado, volver a jugar y verlo sonreír. Acompañar a una persona así era algo que me entusiasmaba. Nunca había fantaseado con la interpretación”, revela.

El stripper que lo hizo famoso

-¿Cómo fue que en un gimnasio te ficharon para un papel en la serie de Netflix “Toy Boy”?

-Me vio una asistenta de casting haciendo ejercicio y me dijo: “Oye, te quiero presentar a un casting que vamos a hacer para una serie”. Yo estaba haciendo espaldas, nunca se me va a olvidar en la vida. Al principio dije que sí, pero luego como fue en el gimnasio pensé que no era algo serio y no fui. Entonces la chica le dijo al dueño del lugar que yo no había ido a probarme y que daba con el perfil. Y él me convenció. Entre broma y broma me presenté y fui pasando castings hasta que me llamaron y me dijeron que tenía que ir a Madrid.

-¿Sabías que interpretarías a un stripper?

-No tanto, porque estaban entre dos papeles. Y me iban dando la información de a poco. Me preguntaron si bailaba y dije que no. Hasta que cuando me dieron la noticia que había quedado y tenía que mudarme me dijeron: “Tienes que aprender a interpretar y a bailar”.

Fue un cambio muy drástico. Dejé el fútbol después de 20 años. Me costó muchísimo. Ya teniendo el papel cuando volví a Málaga de la reunión le dije a mi familia que no sabía qué hacer. Decía, ¿estoy dejando el fútbol? ¿Para qué? Pero hubo una parte de mí que dijo: “Voy a aprender. Y sino resulta siempre voy a poder volver a la categoría en la que estaba jugando”.

Jesús Mosquera, con la camiseta del Antequera.Jesús Mosquera, con la camiseta del Antequera.

-Y la serie fue un éxito. ¿Qué pensás que significó en tu carrera?

-Creo que a nivel profesional ha sido un gran escaparate para poder darme a conocer, Estar aquí en la Argentina es el resultado de que vieron un proyecto que hice. Eso hace años era impensable. Entonces, es un regalo. Y, por otro lado, a nivel personal, cambió mi vida.

Entonces ahora cada vez que la gente me pregunta qué voy a hacer en un futuro. Digo: “Yo iba a jugar al fútbol y mira dónde he acabado”. O sea, no me pongáis en tesituras de elegir. Hoy estoy seguro de que al final la vida también te lleva y te tienes que dejar llevar.

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