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Violencia con los hinchas de Boca en Río: crónica de una noche cargada de terror, bronca y desconcierto

  • La barra de Fluminense atacó a los argentinos en Copacabana.

Indigna, claro que indigna. Ya es la madrugada del 3 de noviembre y falta un día para la final de la Copa Libertadores entre Boca y Fluminense. Pero en Río de Janeiro no se habla del partido sino del violento ataque a los argentinos de parte de los torcedores cariocas en Copacabana, de la penosa actitud de la policía local y de otro bochorno protagonizado por la Conmebol. Con un agregado, la situación puede empeorar.

Tras las corridas y los balazos de goma que se vieron a plena luz del día y a orillas del mar, la noche terminó de transformar a la playa más famosa de Sudamérica en tierra de nadie. O de la Policía, que es prácticamente lo mismo.

Los hinchas xeneizes igualmente se juntaron alrededor del Quiosque Buenos Aires, un parador atendido por argentinos entre los Postos 5 y 6. Cantaron, tiraron petardos y lucieron con orgullo sus camisetas azul y oro, a pesar de las recomendaciones que aconsejaban no hacerlo. ¿Y por qué deberían acatarlas? ¿Acaso no tienen derecho después de todos los sacrificios que hicieron para estar acá?

Son apenas las 20 pero la noche es cerrada y en Copa conviven vendedores de excursiones, carritos con comida y bares para tomar cerveza, pero a los policías que vigilan desde la calle se les ocurre que es momento de despejar la playa porque es una zona que, paradójicamente, se torna demasiado insegura.

Y vuelven las corridas, los palazos, las detenciones al que se cruza y el gas pimienta. Los que tuvieron la mala fortuna de escapar por el lado equivocado, caen directo a una cuadra donde esperan los de Fluminense, que roban y golpean como si fuera una diversión. Los videos son terribles y de casualidad no hay que lamentar una tragedia.

Pero es violento también lo de la Conmebol, que a las 21.30 publicó un mensaje en Twitter en el que en lugar de pedir disculpas o exigir explicaciones al Gobierno de Brasil, eligió “hacer un llamado” a los hinchas de ambos equipos por la paz, repudiando “los actos de violencia y racismo”.

La institución que preside Alejandro Domínguez, que celebra como si fuera propia la obtención de la Copa del Mundo que ganó la Selección de Messi, o vende como un triunfo la migaja que le dieron para el Mundial 2030, esta vez eligió lavarse las manos.

La policía de Río, señalada por el público argentino. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial.La policía de Río, señalada por el público argentino. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial.

Vale recordar que fue la Conmebol quien propuso este invento europeo de las finales a partido único y con sede anticipada. El resultado siempre es el mismo: incidentes (aunque nunca tan graves como en Río), reventa, tribunas vacías y un negocio millonario en el que ganan siempre los mismos.

En el medio apareció el embajador en Brasil, Daniel Scioli, que se la pasó pidiendo buen comportamiento de los argentinos hasta que por fin reaccionó y denunció la “brutal represión” que se estaba viviendo en las calles de Río.

Es la 1 de la mañana en Copacabana y ya no hay camisetas de Boca pero desde las ventanas de los hoteles que dan a la costa cada tanto se escucha algún grito, casi una catarsis, de parte de los xeneizes.

“Este viernes reunión de urgencia de la Conmebol”, fue el anuncio que se echó a correr a última hora, haciendo regresar el fantasma de 2018 cuando en un bochorno absoluto se decidió que una final de Libertadores se jugara en Madrid. ¿Podría suspenderse el partido entre Boca y Fluminense? Parece imposible. ¿Y si cambia de sede? Se deslizó Montevideo pero sería un escándalo. ¿Y si se juega sin público? Alguien lo consideró apropiado.

Mientras tanto, en medio de semejante incertidumbre, los mensajes de los hinchas en las redes daban cuenta de las demoras en los pasos fronterizos, y en un momento se creyó que no dejarían pasar a los que no tuvieran entrada, que representan la gran mayoría.

Pero la cosa puede empeorar todavía, lamentablemente. Un barra de La 12 cercano a los líderes, Rafa Di Zeo y Mauro Martín, envió un audio a un programa de streaming de Flavio Azzaro, amenazando con que llegaban a Río y el combate contra los de Fluminense será inevitable.

La primera línea de La 12 llega el sábado por la mañana, en avión. Pero el grueso de la barra estaba llegando esta madrugada a tierra carioca, pendientes de no sufrir alguna emboscada en la ruta y con la sangre en el ojo por los videos que van llegando a sus celulares.

Este viernes a las 16:00 en Copacabana será el banderazo, que dejó de ser la chance de comprobar la magnitud de la invasión de Boca en Río para convertirse en un más que posible conflicto a cielo abierto. Se habló de suspenderlo y muchos ya avisaron que no irán para evitarse otro disgusto. Indigna, claro que indigna.

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