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Precio de la nafta y el gasoil: la caída de la demanda pone un freno a los aumentos previstos por las petroleras

  • YPF y el resto de las empresas estimaba que llegarían en marzo a un valor de US$ 1.20 por litro.

Tras los últimos aumentos, las petroleras creen que “falta poco” para alcanzar su objetivo de que el litro de la nafta en el país se ubique en un valor paridad de exportación (export parity), es decir, del nivel de precio que perciben las exportadoras de crudo.

Así, la meta de las empresas es llegar a un valor internacional de US$ 1,20 o US$ 1,23 por litro ($ 996 o 1.020) en el caso de la nafta súper, que hoy está a $ 0,90 ($ 744 la de YPF).

Ese objetivo estaba previsto ser alcanzado hacia marzo, según la expectativa de las empresas. Sin embargo, la presión inflacionaria, la caída de la demanda y los vaivenes políticos, entre otros factores, están estirando un poco esos plazos.

Por eso, se estima que las petroleras -inducidas por el Gobierno- van a moderar los aumentos que tenían previstos para alcanzar el precio internacional del petróleo.

De hecho, el último aumento del 6,4% que se aplicó en todos los combustibles a partir de febrero, se calculó contemplando solo el traslado de una parte de dos impuestos (ICL e IDC) y el alza que tuvieron los precios de biocombustibles que se utilizan para el corte, pero no se tomó en cuenta el paulatino aumento del dólar oficial.

Tras ese último ajuste, el precio del litro de la nafta súper de YPF, la petrolera que marca el sendero de subas, pasó a $ 744 y el de la premium, a $ 918; mientras que la diesel pasó a $ 784 y $ 998, respectivamente. Estos valores corresponden a la Capital Federal, aunque son más altos -en general- en el interior del país.

La estrategia de habilitar una suma más moderada para los aumentos, también se enmarca -entre otros factores- en el impacto que tienen las subas de los combustibles en el resto de los bienes y servicios. Algo que preocupa especialmente al Gobierno.

Un punto no menor en la posibilidad de ajustar los precios en los surtidores es la capacidad de compra por parte de los consumidores: en enero, la caída de la demanda osciló entre 10% y 20% en todo el mercado y eso también le pone un tope a los aumentos.

De acuerdo con los datos que manejan las estaciones de servicio, los combustibles más castigados son los “premium” que siempre fueron aproximadamente un 20% más caros que la nafta super o común. Ahora, tras los fuertes incrementos, son muy pocos los automovilistas que los eligen para su vehiculos.

La caída del volumen de ventas también se hizo notar con fuerza en las zonas limítrofes donde también se registró una merma importante en los surtidores dado que en provincias como Misiones o Mendoza los ciudadanos paraguayos o chilenos cruzaban la frontera para cargar combustibles más baratos. Esta escena dejó de verse en las zonas fronterizas debido a la inflación en dólares.

También ocurrió que frente a la caída de las ventas, algunas petroleras que habian aumentado por encima de YPF en el último aumento, decidieron bajar los precios para no perder competitividad. Claro que, lo hiceron en una pequeña dosis del 1% al 2% para intentar reducir las diferencias con la petrolera estatal.

A pesar de este tipo de movimientos, desde el sector energético estiman que la demanda en las estaciones de servicio podría seguir cayendo.

NE

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