InicioVariedadesPor qué padecer insomnio puede hacer enfermar al corazón

Por qué padecer insomnio puede hacer enfermar al corazón

Qué problemas de salud ocasiona dormir mal.

Pregunta: Hace casi un año que duermo muy mal, muy pocas horas. Por la pésima situación económica voy a tener que cerrar mi negocio. Ya tuve dos arritmias y el cardiólogo quiere que vaya a un psiquiatra. (Román J. Vargas, de Santa Rosa)

El corazón late a un promedio de 70 latidos por minuto, 100.000 veces por día, 35 millones por año y un poco más de 2.500 millones en la vida de una persona de unos 80 años promedios de edad.

En la actualidad dormir mal de noche es un síntoma muy frecuente y se estima que en el periodo de un año aproximadamente un 30-40% de los adultos lo padecen.

Dormir bien implica de 7 a 9 horas de buen sueño nocturno. Es decir, no solo importa la cantidad de horas sino, también, la calidad del sueño la cual se considera satisfactoria si reúne estas siguientes:

1) Dormirse dentro de los 30 minutos de haberse acostado.

2) Dormir durante toda la noche.

Dormir bien implica de 7 a 9 horas de sueño nocturno. Foto Shutterstock.Dormir bien implica de 7 a 9 horas de sueño nocturno. Foto Shutterstock.

3) Retomar el sueño dentro de los 20 minutos si hubiera algún despertar.

4) Levantarse con energía y con la sensación de haber descansado.

Cuáles son los riesgos de dormir mal

La mala calidad del sueño es un serio factor de riesgo que afecta la salud en general y el funcionamiento cardíaco en particular. Muchos expertos le dan la misma jerarquía en este sentido que llevar una vida sedentaria, mantener una mala alimentación o fumar.

La actividad cardiaca depende del Sistema Nervioso Neurovegetativo, el cual conjuga una mayor actividad simpática (diseñada para el estrés, la huida o el ataque) durante el día junto a un predominio parasimpático durante la noche.

La mayor proporción de la actividad parasimpática respecto a la simpática durante el sueño es un factor protector de la función cardíaca y producto de las interacciones entre el corazón-cerebro y los procesos dinámicos del sistema nervioso autónomo.

Cuando esta relación disminuye o se invierte y causa una mayor actividad simpática nocturna -en el insomnio- tal situación se torna peligrosa y se relaciona con mayor frecuencia y riesgo de arritmias o ataques cardíacos que suelen ocurrir en ese horario.

La correcta ecuación (predominio nocturno del parasimpático sobre el simpático) al dormir bien, permite que baje la presión arterial y la frecuencia cardíaca y así el aparato cardiovascular descansa y se recupera.

Si existen frecuentes despertares, la presión arterial permanecerá elevada. Foto Shutterstock.Si existen frecuentes despertares, la presión arterial permanecerá elevada. Foto Shutterstock.

El descenso que experimenta el ritmo cardíaco durante el sueño no es igual para todas las personas ni durante toda la vida ni en las distintas fases de sueño.

La mayoría de los expertos coinciden en que la frecuencia cardíaca debe descender alrededor de un 8% respecto a la frecuencia durante la vigilia.

Si no se duerme lo suficiente o existen frecuentes despertares, la presión arterial y la frecuencia cardíaca permanecerán elevadas.

A su vez, también se puede generar un círculo vicioso si la persona ya sufre de insuficiencia cardíaca debido a que esta puede afectar el sueño por la dificultad para respirar, por tos nocturna persistente o la necesidad frecuente de orinar, todos factores que interrumpen el sueño e impide que sea reparador.

El aumento nocturno de la presión arterial y la frecuencia cardíaca desencadena cambios hormonales: elevación del nivel de cortisol (hormona del estrés), disminución de la sensibilidad a la insulina (aumento de la glucemia),

aumento de las hormonas inductoras del hambre (mayor aumento de peso), todos factores de riesgo para una mejor salud del corazón.

También repercute disminuyendo la efectividad del sistema inmunitario.

En conclusión, dormir bien por la noche es una efectiva manera de cuidar al corazón.

E.M.

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