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Equinoccio de otoño: rituales y prácticas espirituales para recibir la nueva estación

  • Son momentos bisagra en los que se restaura el equilibrio energético.

El equinoccio de otoño nos habla de cierres, y también de comienzos. Los árboles verdes y frondosos que nos protegieron del calor veraniego empiezan a soltar sus hojas para dar paso a una nueva etapa. Internamente vivenciamos lo que transcurre en la naturaleza, y los rituales pueden ayudarnos a internalizar estos cambios. Limpiezas energéticas para dar paso a lo nuevo, y ritos de otoño para darle la bienvenida a la nueva estación.

La astróloga y periodista Clara Gualano (en Instagram, la encontrás como @astroyrituales), y la autora y comunicadora de sabiduría ancestral Flavia Carrión (@flavia_carrion_escribe) comparten con Clarín sus miradas sobre estos tiempos y recomiendan prácticas espirituales para trabajar las energías que proponen estos días.

“Los equinoccios son momentos bisagra en los que se restaura el equilibrio energético. Funcionan como pausas para repensar nuestra vida y alinearnos con las cualidades energéticas de la estación que comienza”, advierte Flavia.

“Si estamos adentrándonos en el otoño, la Naturaleza nos invita a soltar aquello en lo que ya no queremos poner nuestra atención, de la misma forma que los árboles sueltan sus hojas secas. Si estamos ingresando en la primavera, la Vida nos está proponiendo mostrar con libertad nuestros dones y cualidades esenciales”.

Equinoccio de otoño: significados espirituales

Clara explica que el equinoccio de otoño es uno de los cuatro puntos más importantes del año: “Es uno de los ‘portales’ anuales, porque el día y la noche se igualan, tenemos la misma cantidad de luz y de oscuridad. Técnicamente es el momento en el que el eje de rotación de la Tierra es directamente perpendicular a la línea Sol-Tierra y entonces el Sol se encuentra en su cenit”.

“Es uno de los ‘portales’ anuales, porque el día y la noche se igualan", explica Clara Gualano. Foto: ilustración Shutterstock.“Es uno de los ‘portales’ anuales, porque el día y la noche se igualan”, explica Clara Gualano. Foto: ilustración Shutterstock.

Muchas culturas establecieron celebraciones alrededor de estas fechas. Señala la astróloga: “Las festividades tradicionales de las brujas llamadas sabbats (en la rueda celta) celebran ocho festividades de acuerdo a los movimientos del Sol; los equinoccios y solsticios están entre ellos y Mabón es el nombre que corresponde a esta fiesta”.

Además, destaca que resulta un momento clave por los cambios que se reflejan en la agricultura: “La civilización maya construyó su templo Kukulkán en Chichén Itzá siguiendo el movimiento del Sol y su paso por el equinoccio para indicar el comienzo de la temporada de siembra. Para nuestros pueblos andinos, será el Inkaraymi o el Pacha Puquy Raymi, que es una fiesta que se celebra en honor a la llegada del otoño y la preservación de las semillas”.

Equinoccio de otoño: por qué hacer rituales

“Como estos momentos de transición son tan poderosos, muchas culturas alrededor del mundo se ocuparon de meditar y ritualizar durante estos días”, indica Clara Gualano, también licenciada en Letras.

Explica, además, que hay que celebrar y acompañar “el proceso de meterse para adentro”: “De lo contrario, el tiempo se vuelve todo igual y no atendemos nuestro biorritmo, que es uno con el de la tierra y con el clima”.

"Muchas culturas alrededor del mundo se ocuparon de meditar y ritualizar durante estos días”, dice la astróloga. Foto: ilustración Shutterstock.“Muchas culturas alrededor del mundo se ocuparon de meditar y ritualizar durante estos días”, dice la astróloga. Foto: ilustración Shutterstock.

“Así como el día de cumpleaños tiene cierta potencia como momento creador, los equinoccios y solsticios también lo tienen. Son una suerte de ‘siembra’ interior de nuestros deseos, proyectos o transformaciones”.

“Se trata de acompañar un movimiento hacia más consciencia interior, comprender que así como los árboles comenzarán a perder sus hojas, nosotros también nos empezamos a despojar de todo lo superfluo para ir en un viaje en espiral hacia un deseo más profundo o una semilla más auténtica que en astrología se puede traducir arianamente como ‘el deseo original’. Es tiempo de decidir con qué nos quedamos y de qué nos despojamos para continuar más livianos nuestra aventura”, sintetiza la astróloga.

El 20 de marzo Aries inicia el año zodiacal

Otra cuestión muy importante -dice Clara a Clarín– es que los equinoccios marcan puntos de inicio y reorientación en la rueda del zodíaco basado en los movimientos del Sol: Aries es el punto cero, que arranca el 20 de marzo, y abre un año nuevo. Libra (septiembre-octubre) es el punto opuesto, la mitad del año en la que reorientamos dependiendo de cómo nos fue en esta primera fase.

“Aries es el inicio, el número 1, es el momento donde la energía emerge de la gran ‘sopa’ pisciana -que diluyó, desorganizó y concluyó procesos- y toma una nueva forma con potencia, fuerza y creatividad nueva. Es por eso que muchas personas se sienten agotadas y cansadas durante el mes de Piscis y en días previos al equinoccio, porque es un cierre”. Y aclara que aunque creamos que como terminaron las vacaciones e inició el año escolar parece que el mundo se puso a andar, “en realidad aún estamos concluyendo cosas, y estamos emocionales, melancólicos y poniendo orden”.

“El momento del equinoccio de otoño-Aries (para nuestro hemisferio) es ese puente entre el fin y los nuevos comienzos, el alma dice ‘ok, aquí vamos de nuevo’”, explica Gualano.

Astrológicamente hablando, “este punto cero de Aires se da con tres planetas en Piscis y con el Sol en conjunción a Neptuno, es decir que nuestra intuición nos acompañará desde lo profundo, pero puede que no tengamos claro aún para dónde direccionar nuestra energía. También hay formas que nos han acompañado que se están diluyendo (Saturno en Piscis)”.

Para estos días previos al 21, “mi recomendación es hacer limpiezas energéticas del cuerpo y del hogar, las que más nos gusten y cuando podamos. Luego, para ese día, es importante tomarse un tiempo para hacer foco, no dejarse arrastrar por la vorágine de los días”.

Rituales de equinoccio

Así, el equinoccio y la llegada del otoño nos invita a dar paso a una nueva etapa. Independientemente del hemisferio en el que se esté, Flavia sugiere llevar adelante estas tres prácticas:

1 – Pasar tiempo al aire libre observando los cambios estacionales, mirándose en ese espejo y preguntarse: ¿Qué me está sucediendo a mí que es equivalente a lo que le pasa a la Naturaleza en este momento?

2 – Hacer una limpieza completa en el hogar, despojándose de lo que ya no sirve y haciendo espacio para lo nuevo.

3 – Crear un altar con símbolos de la estación que comienza, junto con elementos que representen nuestras intenciones de este momento.

Rituales de otoño

Para hacernos eco de este momento tan particular e interiorizarlo es ideal llevar a la práctica algún tipo de ritual o práctica espiritual. Clara Gualano, astróloga (@astroyrituales), desarrolló y comparte dos rituales especiales para estos momentos:

El equinoccio y la llegada del otoño nos invita a dar paso a una nueva etapa. Foto: ilustración Shutterstock.El equinoccio y la llegada del otoño nos invita a dar paso a una nueva etapa. Foto: ilustración Shutterstock.

Ritual de quién soy para mi comunidad (semilla original)

Como en el otoño equilibramos la luz y la oscuridad, el día y la noche, estas dos partes pueden estar representadas como “quién soy para afuera”, como mi lugar en la comunidad, social o profesional, y quién “quién soy hacia adentro”, en la intimidad de mi casa y de mis vínculos más cercanos.

Para trabajar estos aspectos vamos a seleccionar dos semillas de calabaza (también puede ser otra verdura o fruta, pero tiene que ser de estación). Este elemento es muy importante en los equinoccios, porque se suelen seleccionar las mejores semillas para plantar en la siguiente temporada. En este caso se trata de una “siembra simbólica” de nuestras mejores cualidades.

Previamente organizaremos una mesa altar donde vamos a hacer el ritual, puede ser el lugar sagrado que acostumbremos a utilizar en la casa, o armamos uno especialmente como lo sintamos hacer (para esto, es recomendable que busquemos un elemento que represente cada uno de los mundos elementales, tierra, agua, fuego y aire). Podemos acompañar el altar con un sahumado de incienso, sándalo o salvia, que son los aromas que se utilizan para este tiempo. Los colores del altar y la velita pueden ser marrones, dorados o naranja oscuro. También podemos decorar el altar con hojas secas y flores o piñas que hayamos encontrado afuera.

En una de las semillas, ubicada a la derecha del altar, proyectaremos todo lo que queremos integrar para “germinar” hacia afuera. Puede estar relacionado con una nueva vocación, un nuevo trabajo, una actividad o hobbie a desarrollar, un lugar especial a ocupar o un don.

En la semilla de la izquierda, proyectaremos una “germinación” hacia adentro, por ejemplo, trabajar el vínculo con algún miembro de la familia, una cualidad interior, un hábito tóxico a modificar o un proyecto íntimo.

Tal vez nos demos cuenta de que estas dos semillas tienen un punto en común. Lo importante es que mientras encendemos la velita del centro del altar, cerramos los ojos y tomamos cada una de las semillas entre las manos, proyectemos en ella la imagen de esa mejor versión nuestra, la veamos como si fuera una película.

Para sostener la energía, es conveniente que repitamos esta acción al menos 7 días desde el equinoccio.

Para cerrar, entregamos las semillas a la tierra, o también las podemos guardar para sembrarlas en primavera, estación en la que seguramente veremos manifestado algo de lo que estuvimos trabajando.

Un collage-ritual para que los niños de la casa se conecten con el cambio estacional. Foto: ilustración Shutterstock.Un collage-ritual para que los niños de la casa se conecten con el cambio estacional. Foto: ilustración Shutterstock.

Ritual “collage de otoño” para realizar con los niños de la casa

Se trata de un sencillo collage-ritual para que los niños de la casa se conecten con el cambio estacional. Primero, dedicaremos un tiempo a recorrer junto a ellos el jardín, algún parque o vereda para recolectar hojas de otoño, tanto las que están comenzando a cambiar de color como las marrones; también cortezas, semillas o lo que se nos ocurra que pueda combinar bien. Podemos utilizar témperas naranjas, doradas o rojas para completarla.

Mientras vamos realizando el collage, reflexionamos junto a ellos acerca de lo que significa el otoño (y el equinoccio), por qué es importante que se caigan las hojas y que dejemos ir lo que ya nos sobra para poder brotar nuevamente.

En este pequeño momento de conexión, podemos hacer foco en lo que no nos servirá en la temporada que viene, y lo despedimos amorosamente, honrándolo con una obra de arte.

Asesoraron la astróloga y periodista Clara Gualano (en Instagram, @astroyrituales), y la autora y comunicadora de sabiduría ancestral Flavia Carrión (@flavia_carrion_escribe).

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