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José Alperovich: lejos de las luces del poder y un temor cada vez más fuerte

El ex gobernador y ex senador tucumano declaró durante más de siete horas delante del juez Juan Ramos Padilla en el juicio en su contra por abuso sexual.

Representado por el estudio de abogados del ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, buscó mostrarse como víctima y dijo estar “muerto en vida”.

Se viene una semana clave, con los alegatos. De ser condenado, Alperovich podría recibir una pena de hasta 15 años.

La escena parece distorsionada. El ex gobernador José Alperovich camina y se sienta a declarar frente al juez Juan Ramos Padilla: del 12 años gobernador de Tucumán, del ex senador con la declaración jurada más abultada de todo el Congreso en 2021, del empresario con más de 50 inmuebles declarados, parece quedar poco. Alperovich se ve frágil, chiquito, encorvado, o al menos así busca mostrarse de cara a una acusación que -dice- lo “arruinó”.

El imputado, de 69 años, habló durante más de siete horas y respondió preguntas de su abogado. Tuvo que pedir un cuarto intermedio porque se sentía “abombado” por los “nervios” y salió custodiado por sus cuatro hijos hasta reponerse.

Respondió una a una su versión de las pruebas presentadas en un juicio de cuatro meses y docenas de testigos. Especuló, se victimizó, acusó y revoleó responsabilidades con la astucia de quien sabe cómo manejar el poder.

Alperovich respondió preguntas de Augusto Garrido, su abogado del estudio jurídico del ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona, y del fiscal Sandro Abraldes.

Alperovich, al llegar a la audiencia del lunes 3 de junio. Foto: Luciano ThiebergerAlperovich, al llegar a la audiencia del lunes 3 de junio. Foto: Luciano Thieberger

Por consejo de Garrido, no se sometió al interrogatorio de Pablo Rovatti, Carolina Cymerman y Esteban Galli, del Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos del Ministerio Público de la Defensa, que representa a la denunciante.

La víctima llegó con un embarazo avanzado al inicio del juicio. Solo declaró al inicio y lo hizo a puertas cerradas. Para resguardarla, se preservó su identidad, que solo trascendió en medios afines al dirigente tucumano y en un posteo en su cuenta de la red social X que -dijo- fue responsabilidad del estudio Cúneo Libarona. También en la transmisión televisiva de su testimonio que se ocupó de autorizar para que su versión de los hechos lograra la trascendencia que necesitaba.

La declaración de Alperovich fue extensa y pormenorizada. Repasó los puntos de la acusación y parecía tener una explicación para todo. Negó haber abusado de la víctima y haberla maltratado, dijo que ella mentía y deslizó que las pruebas presentadas habían sido fabricadas con la única intención de concretar un plan para destruir su carrera política.

Su declaración duró siete horas, con algunas pausas. Foto: Luciano ThiebergerSu declaración duró siete horas, con algunas pausas. Foto: Luciano Thieberger

Por primera vez desde el 22 de noviembre de 2019, cuando la víctima presentó la denuncia, dijo que el móvil de la operación en su contra era económico y político: que la joven lo había denunciado por rencor, luego de que él le negara un lugar en la lista de candidatos, que ella quería integrar como legisladora.

Cuestión de familia

“Nunca me dijo tío, ni yo le dije sobrina” y “no la conocía”, dijo en su declaración. “Ella lo que quiere instalar es que yo quiero prostituir a la secretaria“, insistió.

La denunciante tenía 27 años cuando empezó a trabajar con Alperovich. Los testigos que declararon en el juicio relataron que su padre, un médico cirujano de una familia muy reconocida en Tucumán, intercedió para que empezara a colaborar en un cargo dentro de la Jefatura de Gobierno. Luego, quiso sumarse al equipo de campaña.

La mayoría de las audiencias las siguió vía Zoom. Solo asistió a dos: la primera y la última. Foto: Luciano ThiebergerLa mayoría de las audiencias las siguió vía Zoom. Solo asistió a dos: la primera y la última. Foto: Luciano Thieberger

Para 2017, siempre según el relato de los testigos -incluso de Sara Alperovich, la hija del acusado-, la joven se presentó con la intención de incorporarse al equipo de campaña. Alperovich había sido tres veces gobernador y desde 2015 era senador nacional. Todavía en alianza con Juan Manzur, su intención era postularse para recuperar la Gobernación en 2019.

La denunciante trabajó “durante 18 meses”, precisó Alperovich. “No la conocía, la conocí ese día”, aseguró el acusado por nueve hechos de abuso sexual (tres tentativas y seis agravados).

La contradicción no parece ser solo con los testigos que reconocieron que el papá de la joven lo visitaba en su despacho de gobernador, que tenían un vínculo familiar, “de primos hermanos”, y que habían compartido mucho tiempo en la infancia, sino también con las responsabilidades que rápidamente le asignaron.

“Empezó a trabajar muy bien, le puso ganas, era una chica que fue creciendo mucho en el espacio. Cuando le di la primera función, que me manejara la agenda, la hacía participar de las reuniones con la mesa chica porque era la que ordenaba. Pero al poco tiempo empezó a pertenecer a la mesa chica, se convirtió en un cuadro político importante“, describió.

La medalla con texto hebreo que sostuvo Alperovich durante su declaración. Foto: Luciano Thieberger 
La medalla con texto hebreo que sostuvo Alperovich durante su declaración. Foto: Luciano Thieberger

Según la versión que Alperovich dio este lunes, la joven a los 10 días ya estaba a cargo de su teléfono celular y de coordinar información relevante con su equipo de confianza. Algo que los testigos, incluso su hija, vincularon a la familiaridad que tenían.

Al poco tiempo y, siempre de acuerdo a lo expresado por el ex gobernador, también manejaba el presupuesto y las partidas de dinero vinculadas a la campaña electoral.

La “operación política”

Alperovich se mostró como un “idealista”. Dijo que creyó que “la gente le dieran lo que le dieran” iba a votar por él por la buena imagen que -según su mirada- había cosechado en la provincia. Pero que cuando perdió las elecciones de 2019 se dio cuenta “lo que era el aparato del peronismo”.

Alperovich fue gobernador en alianza con Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Durante su declaración, no desperdició oportunidad para apuntar contra Manzur, de quien se distanció después de lanzar su candidatura y quien también fue citado a declarar en el juicio.

El tribunal que juzga al otrora todopoderoso José Alperovich. Foto: Luciano ThiebergerEl tribunal que juzga al otrora todopoderoso José Alperovich. Foto: Luciano Thieberger

Se mostró “derrotado” y “condenado injustamente” por la sociedad. Cuestionó a la denunciante y repitió una y otra vez que mentía.

También focalizó su relato en la abogada María Tránsito “Marieta” Urueña Russo, ex senadora suplente en la lista que lo colocó a él en el Congreso.

“Yo creo que esto está armado, igual que como cuando la escuché a la amiga, la Marieta, que contó que le dijo ‘vos trabajás en el Senado, te conviene presentar el juicio en Buenos Aires’, creo que esto está hecho para que tenga la trascendencia que ha tenido”, cuestionó Alperovich.

Las influencias de la familia Alperovich en Tucumán fueron uno de los principales motivos para que la causa llegara a la Justicia nacional. Como parte de los hechos fueron cometidos en un departamento de Puerto Madero, la denuncia pudo radicarse fuera del ámbito de poder de los Alperovich, algo que él cuestionó.

Un tío de la denunciante, que fue intermediario para intentar desalentar a la víctima de realizar la denuncia, es miembro de Tribunal Fiscal de la provincia y había sido designado por su primo, que dijo no tener vínculos con esa rama de la familia. “¿Cuánto me va a costar esto?”, le preguntó el ex gobernador al tío de la joven cuando ya se rumoreaba que la mujer iba a acudir a la Justicia.

El exgobernador de Tucumán declara en Tribunales.

Todos sus familiares, incluso su padre, intentaron desalentar a la denunciante para que no presentara formalmente la acusación contra el dirigente tucumano por temor a las represalias. Los testigos que se presentaron repitieron la pregunta que ella tuvo que escuchar: “¿Estás segura de lo que vas a hacer?“.

El lunes Alperovich contó su hipótesis: para él, fue víctima de un plan que tenía por único objetivo destruirlo políticamente. “Hubo un móvil político y económico“, lanzó.

“Yo creo que al día siguiente se han juntado los dos y han dicho: ‘Mirá este hijo de puta no nos ha dado nada. Mirá vos, todo lo que has dado, y no te ha dado nada y peor vos que has tenido relaciones con él’. Yo creo que ante eso ella le dijo que ‘yo no tuve relaciones con José: él abusaba de mí‘. En el momento en el que presenta las denuncias de abuso, el despecho de David y su bronca, la bronca que tenía David, después de la renuncia de ella al equipo campaña, se arma una sociedad para cagarme políticamente“, especuló.

En ese relato se refiere al día después a la presentación de las listas que la denunciante no integró. Tampoco David Mizrahi, un concejal que tenía un vínculo extramatrimonial con ella.

Este dato no es menor, Mizrahi era -hasta ahora- el foco de las defensa. Se habló de que le “lavó la cabeza” a la denunciante para obligarla a presentar la acusación como parte de un acuerdo político con el diputado nacional Carlos Aníbal Cisneros, “enemigo de toda la vida” de Alperovich.

El ex gobernador de Tucumán debe responder por tres casos de abuso sexual y seis casos de violencia sexual agravada por acceso carnal.

Pero ahora, y después de la declaración de Mizrahi, la versión cambió: a él también le habría mentido respecto de los abusos.

Además, especuló: “No tengo dudas de que este fue un móvil político: Carlos Cisneros es un mafioso“.

El móvil económico, siempre de acuerdo a la versión de Alperovich, se habría materializado en una extorsión. “Denunció ser víctima de un pedido de 5.000.000 de dólares por parte del ex abogado de la denunciante para retirar la denuncia”, difundió la familia en un comunicado.

“Unos 20 días antes de que haga la denuncia, se junta el padre de ella con mi yerno y empiezan a hablar. Él le dice que tiene que hacer unas cabañas en Tulum (en México)”. Y luego, sobre este mismo punto y con la clara intención de desacreditar a la víctima, indicó: “El abogado me llama y me dijo ‘quiere cinco millones de dólares para poder arreglar este juicio porque quiere construir unas cabañas en Tulum’“.

Así ingresó a Tribunales José Alperovich.

Sin embargo, aclaró que no denunció ese pedido porque “no tenía pruebas”.

Para la parte acusadora, estaba claro que “la Justicia tucumana le respondía a él”, por lo que era “inviable la continuidad de la denuncia en Tucumán”.

Con las preguntas del fiscal Abraldes quedó claro que él “había nombrado a la mayoría de los jueces de la Corte, que había disuelto al Consejo de la Magistratura, y que designó al procurador” durante su gestión de gobierno.

“¿Por qué no se fue?”

Los peritos oficiales del cuerpo médico forense indicaron en el juicio que “las verbalizaciones son coherentes, lógicas y concordantes con las de la denuncia. En el material evaluatorio están los indicadores típicos específicos de agresión y de daño”, describieron. ·

Según aseveró la perito psicóloga Mónica Masculino de Herrán, “hay mujeres que estas situaciones de abuso las cursan por años. Hay muchísimas mujeres que en el ámbito familiar y laboral sostienen estas situaciones sin llegar al marco de la denuncia”.

El juicio contra José Alperovich por abuso sexual. Foto: Luciano ThiebergerEl juicio contra José Alperovich por abuso sexual. Foto: Luciano Thieberger

Pero la defensa de Alperovich buscó ese punto para cuestionar la acusación. “Si ella padecía tanto sufrimiento, tanto abuso, tanto maltrato ¿por qué no volvió a su trabajo? No la condicionaba nada, tuvo la posibilidad de volver hasta febrero”, la cuestionó Alperovich.

También usó como ejemplo un segundo viaje a Buenos Aires, donde habría ocurrido uno de los abusos, de acuerdo a la acusación fiscal: “Sara invitó a la denunciante a salir con ella esa noche, y la denunciante rechazó la invitación y prefirió quedarse a dormir en el mismo departamento donde supuestamente había sido abusada días atrás y con la presencia de Alperovich en el cuarto vecino”, argumentaron en un comunicado que compartió la hija del imputado en sus redes sociales.

Para los acusadores, la familiaridad, la dependencia económica y la asimetría de poder fueron los tres elementos que le permitieron al imputado “reducir bajo su dominio a la víctima” que “la ponía como un mero objeto de satisfacción sexual, de cosificación, sometiéndola de forma violenta, ultrajante y degradante”.

El “vínculo de confianza es lo que le permitió que ella tan rápido tenga esa responsabilidad”. Además de “la dependencia económica” porque ella cobraba un sueldo “que no era representativo de las funciones que hacía”.

Vos querida acá no volvés“, le habían dicho en la Jefatura de Gobierno cuando la citaron luego de que Alperovich rompiera lazos con Manzur. Si ella dejaba su función en el equipo de campaña, “se quedaba sin trabajo”.

Lo que viene: los alegatos

El fiscal Sandro Abraldes, más los querellantes Pablo Rovatti, Carolina Cymerman y Esteban Galli, tendrán la oportunidad de alegar este lunes 10 de junio.

Por la imputación y los agravantes, el Código Penal establece que las penas podrían ir de 6 a 15 años de prisión. Está por verse qué monto solicitan durante los alegatos de cierre.

Todavía no hay fecha prevista para que el juez Ramos Padilla dé a conocer su veredicto, pero se especula que podría ser antes de fin de mes.

EMJ

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