La tranquila localidad misionera de San Javier se ha visto envuelta en un torbellino de controversia tras destaparse un escandaloso suceso que involucra a un vecino, su esposa y el pastor de la iglesia evangélica local. Sandro, un residente de la zona, ha sido víctima de un robo en su propia casa, donde además de sus pertenencias, también le sustrajeron su vehículo. Sin embargo, el golpe más duro para Sandro llegó al descubrir que su esposa mantenía una relación extramatrimonial con el autor del robo, quien para sorpresa de la comunidad, no es otro que el líder espiritual de la congregación a la que él mismo pertenecía.
La noticia ha corrido como pólvora por todo el pueblo, dejando a los habitantes de San Javier conmocionados e indignados. La traición por partida doble ha generado un clima de tensión y desconfianza, especialmente hacia la figura del pastor, cuya identidad no ha sido revelada por el momento. Sandro, por su parte, se encuentra viviendo un calvario. No solo ha perdido sus bienes materiales y la confianza en su pareja, sino que también teme por su seguridad. Según fuentes cercanas, el hombre estuvo detenido previamente a raíz de una falsa denuncia, lo que ha exacerbado su sensación de vulnerabilidad ante esta nueva situación.
Un elemento adicional que añade complejidad al caso es la existencia de un bozal legal que impide a Sandro hablar públicamente sobre lo ocurrido. Esta restricción, impuesta por motivos que aún no han trascendido, ha generado frustración y un sentimiento de impotencia en la víctima, quien se ve imposibilitada de expresar su versión de los hechos. A pesar de esta limitación, los vecinos de San Javier, consternados por la situación de Sandro y la gravedad de las acusaciones contra el pastor, decidieron romper el silencio y contactaron al medio de comunicación “Crónica” para dar a conocer la historia que ha sacudido los cimientos de su comunidad.